Mi pedida

Hoy hace justo un año que se celebró nuestra pedida de mano. Para todas aquellas que no conozcáis esta tradición, antiguamente el novio pedía la mano de la novia al padre de ella. Hoy en día, se trata de una cena donde se juntan ambas familias y disfrutan de un momento entrañable unas semanas o meses antes de la boda.








Mi madre, que es muy detallista, estuvo más de medio año preparando este día para que no faltara detalle alguno. Lo que más ilusión nos hacía es que mis abuelas estuvieran presentes de alguna forma. Así que presidiendo la mesa pusimos un mantel que antiguamente era una sábana de mi abuela materna. Todo ello lo acompañamos con la vajilla de la Cartuja de Sevilla y unos vasos en tonos grises azulados para darle un toque más moderno. Como camino y centro de mesa mi prima y mi tía nos estuvieron ayudando para que quedase con un toque verde. Una de mis flores favoritas es la paniculata, así que como centro de la mesa pusimos un velón grande envuelto de esta flor. Las servilletas, los nombres de cada comensal... todo colocado y pensado para que quedara así de bonito.




















De mi abuela paterna me puse los pendientes de su boda, previamente la joyería Bienvenido Asensi añadió dos turmalinas a los pequeños brillantes. Para este día, nuestra modista familiar confeccionó este vestido midi, con un tejido italiano vaporoso con estampado de pequeñas flores lilas. Los zapatos que escogí fueron de Uterqüe.














Como regalo de pedida ambos queríamos que fuera algo que llevásemos en la boda. Yolanda, la madre de Mario escogió estos preciosos pendientes. Mis padres le regalaron a él un reloj clásico.






Gracias mamá por hacer que este día fuera tan especial.
🍊Lola🍊




 Fotografías Sue Ibars y Posdatalola 










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